jueves, 5 de mayo de 2011

RAPIDOS Y FURIOSOS 5


Mire… yo…la verdad… No sé. (Sollozos) Bujúh júh! Buaaaa!!!... sinf!… snif… (-¿Por qué CINCO? ¿Por qué?-)
¡Ejem…!!!
A veces quisiera tenerlo frente a frente en la mesa de un café así Ud me pregunta y yo le contesto y una charla sobre esta película dura 1 minuto. Menos quizás, si no suelto ningún improperio contra el guionista.
Alta velocidad de película, baja calidad de guión.
Después se me pasa y entonces llego a casa y me pongo a escribir, por ejemplo, sobre Rápidos y Furiosos 5, tratando de no caer en las vulgaridades que diría, por ejemplo, si mi equipo preferido pierde 6 a 0.
Así que voy a ser rápido y furioso empezando por aclarar que . Me gusta el cine pochoclo tanto como el cine con otros propósitos artísticos; pero ambos tienen que estar bien hechos y no subestimarme como espectador.
¿Quiere una muestra?
Dominic (Vin Diesel) es condenado a prisión perpetua. A los 4 minutos y medio de película, un colectivo va por la ruta lleno de presos (él incluido). Este choca (lo hacen chocar), da como 8 vueltas en el aire y queda literalmente embadurnado en el piso. Corte a distintos noticieros (con móviles desde el lugar del accidente) que dicen que no murió nadie (los convictos son a prueba de todo allá) y que Dominic se escapó. “Los ojos del FBI y de la nación están puestos en la búsqueda de este criminal” dice una reportera. Hasta ahí, todo bien. No digo nada y sigo manoteando pochoclos o sea, cedo mi inteligencia a favor de pasarla bien.
Corte a imágenes aéreas de Río de Janeiro, lugar al que el director da a entender que se escaparon todos y en donde se desarrollará la acción. También ese corte es el que me provoca pensar como demonios hizo Dominic para llegar ahí con tanta vigilancia paranoica que se lleva a cabo en las fronteras de USA. ¿Se da cuenta?
No me da lo mismo que me den a entender que simplemente se tomó un avión y listo. Porque ya sea por Hollywood o por experiencias propias, todos sabemos cómo es salir de ese país. Entonces el guionista Chris Morgan tiene que hacer una de dos:
Sacar las imágenes de noticieros que avisan que los buscan por todas partes o explicar cómo salió del país. Como estas hay quinientas en las dos horas diez que dura la película. Si esto pasó a los cinco minutos, se imaginará cómo la pasé.

Dominic, Brian (Paul Walker) y Mia (Jordana Brewster) se fugan a Brasil. Se roban un par de autos de un tren en movimiento, uno de los cuales tiene algo que va a poner nerviosa a mucha gente. Se instalan en una favela en Río de Janeiro en donde planearán el último golpe de sus vidas a un villano de manual interpretado por Joaquim de Almeida. Pero eso no es todo, como para Estados Unidos, al mal hay que combatirlo cueste lo que cueste, llega el FBI con Dwayne “La Roca” Johnson como jefe que, entre otras cosas, pide una traductora que jamás ejerce como tal ya que todos en Río de Janeiro hablan perfecto inglés. Lo que se dice un personaje tan lindo como inútil, pero de todos modos ya vimos que estas cosas no parecen importarle al guionista. Ni siquiera que hacia el final, los diálogos y las persecuciones con patrulleros estén mas cerca del nivel de un capítulo de Sheriff Lobo o B.J., que los de un film de ésta época.
Contarle más de la trama o de si dejan todo para una sexta parte sería quitarle más tiempo.
  
Ahora; supongamos que yo hago el millón de concesiones que hay que hacer para ver esto y me quedo con los aspectos positivos:
En escenas de acción es la mejor de las 5, aunque es cierto que esos paneos de cámara sobre los súper motores con riffs de guitarra estruendosos; casi no existen y los autos en general ya no tienen el mismo protagonismo.
La música incidental de Brian Tyler es brillante combinando orquesta con percusión carioca y los efectos especiales y sonoros dieron un paso adelante dentro de la saga.
El director de las últimas tres de Rápido y Furioso, Justin Lin, jamás vio un actor en su vida, lo cual explica por qué cada uno hace y dice lo que le viene en gana ahora, cuando se trata de las secuencias de acción, pone toda la carne al asador y salen realmente vertiginosas. En especial la última persecución que define la película.
Odio caer en la frase “a los fanáticos les va a encantar” o “Si no es fanático de la saga no vaya” porque es subestimar a todos. Esta es una película que tiene tanta acción entretenida y bien filmada; como poco contenido. Factor que la hace un poco larga para mi gusto. Quizás si en vez de rápidos y furiosos fueran más lentos y calmos, habría algo mas elaborado… o no habría película, claro.

RAPIDOS Y FURIOSOS 5
Fast Five (USA, 2011)

Dirección: Justin Lin

Guión: Chris Morgan (basado en los personajes de Gary Scott Thompson)

Montaje: Kelly Matsumoto, Fred Raskin, Christian Wagner

Fotografía: Stephen F Windon

Música: Brian Tyler

Reparto: Vin Diesel, Paul Walker, Jordana Brewster, Tyrese Gibson, Ludacris, Matt Schulze, Sung Kang, Gal Gadot, Tego Calderon, Don Omar, Joaquim de Almeida, Dwayne Johnson y elenco.              

COCINA DEL ALMA


Soul Kitchen. Un restaurante con alma de risa
Insisto e insistiré con esto de darnos la posibilidad de abrir la cabeza mirando cine de todo el mundo para poder conectar con otras culturas, otros idiomas y también con otra forma de hacer cine.
A lo mejor es una utopía pero es lindo pensar que jugándose un poco se puede equilibrar la balanza cultural que hoy está definitivamente del lado del cine de Estados Unidos que como todo el mundo sabe, tiene tantas obras maestras como obras olvidables.
En fin, llegó desde Alemania y de 2009 la película Soul Kitchen que aquí se conoce como Cocina del Alma.
Zinos Kasantzakis (Adam Bousdouskos) es el dueño del Soul Kitchen, un restaurante de minutas (y música soul) en una zona que remite a cuando Puerto Madero no era lo que es hoy. No se puede decir que esté en la buena, lo cual representa el primer acierto del director Faith Akin. En pocos minutos y con buen montaje, nos va presentando las circunstancias en las que Zino se encuentra hoy. La relación con su novia Nadine (Pheline Roggan), que está yéndose de viaje profesional a China; su hermano Illias (Moritz Bleibtreu), simpático pero en libertad condicional; la situación impositiva de su negocio; el ingreso de Shayn (Birol Ünek), un cocinero irritable que pretende cambiar las minutas al paso para trabajadores de la zona por platos sofisticados; y para colmo un dolor de ciática que lo está matando y que lo hace caminar a lo Chaplin.

Esta no es una comedia costumbrista, pero tiene una paleta de personajes queribles, de esos que a uno le dan ganas de que no les pase nada. El conflicto se suscita al reencontrarse con un amigo que ahora tiene mucha plata y pocos escrúpulos, que hará lo que sea para Zinos le venda el restaurante.
El guión ofrece una historia liviana y fácil de digerir (no me va a negar que es el término justo para esta película). Está bien llevado por el director que además cuenta con correctos rubros técnicos en la fotografía y la música. Hay dos ítems que se destacan: El montaje de Andrew Bird y todas las actuaciones. Sobre todo la de Adam Bousdouskos que además co-escribió el guión. Es en estos dos rubros en donde la comedia se destaca por sobre la media y se puede disfrutar de principio a fin.

Ya hemos hablado de lo difícil que es este género y bien vale la comparación de Cocina del Alma con la última de los Farrelly, Pase Libre. Indudablemente el reparto de ambas es bueno. La diferencia está en lo pretencioso de los guiones y las decisiones de los directores que apuntan más alto en lugar de parar la pelota, volverlos a leer y ver que muchas veces, la simpleza es la llave para resolver una historia.

COCINA DEL ALMA
Soul Kitchen (ALEMANIA, 2009)

Dirección: Faith Akin

Guión: Adam Bousdouskos y Faith Akin

Montaje: Andrew Bird

Fotografía: Rainer Klausmann

Música: Sin Partitura Original

Reparto: Adam Bousdouskos, Pheline Roggan, Moritz Bleibtreu, Birol Ünek, Anna Bederke, Dorka Gryllus y elenco.

CULPABLE O INOCENTE



Una buena de abogados. Entretiene
Cuando terminé de ver esta película empecé a preguntarme cuando había sido la última vez que había visto una de investigación y juicios que esté bien hecha. Recordé también lo de moda que se habían puesto a principios de los 90. Teníamos diez, doce películas importantes por año y sólo un par lograban convertirse en “clásicos” de este subgénero. Si hasta en La Mirage, el video club donde trabajé muchos años, los socios llegaban al mostrador preguntando: “¿No tenés alguna de juicios y abogados y todo eso?”

Para mí quedó claro que las películas de juicio tuvieron su apogeo en parte de esa década y a juzgar (qué verbo apropiado para este comentario) por las características sociales que tuvo la misma, es de entender por qué hoy los miles de guiones que deben haber circulado por los estudios están juntando polvo en algún cajón o se usaron para el asado.
Sin embargo, cada tanto aparece otra vez el tema de los abogados y las cortes; aunque ya no como el eje central de la trama.
Que Matthew McConaughey siga filmando películas es entendible hoy porque al lado de los que están surgiendo en Hollywood es Marlon Brando y como siempre hace de yuppie-sabelotodo-globalizado, en alguno de todos los guiones que agarra el traje le va a quedar bien. Este es el caso. Y ojo que no me olvido de que este actor ha tenido la enorme e increíble suerte de estar rodeado (bastante más de una vez) con un reparto absolutamente lujoso.
Pero no es para esto que le escribo; sino para decirle que salí del cine habiendo visto una película muy entretenida, con personajes y situaciones creíbles y con una historia de esas que dan para prestar mucha atención y retener todo lo que se escucha y se ve al principio para luego ir resolviendo el caso junto con el protagonista.

Salteemos la introducción que sirve para que nos demos cuenta de qué, cómo y dónde trabaja el abogado Mick Haller (Matthew McConaughey) y vayamos al disparador de toda esta cuestión. Louis Roulet (Ryan Phillippe) es un joven de mucho dinero proveniente de una familia de mas dinero aún que se dedica a negocios inmobiliarios. Imposible que haya sido él quién golpeó hasta casi matar a una prostituta de bar.
Para limpiar el buen nombre de la familia, el hombre de confianza de la señora Windsor (Frances Fisher) contrata a Haller para que lo saque libre de acusaciones. Y Haller, que se las sabe todas pero no es el más prestigioso, toma el trabajo a cambio de mucho dinero. Al principio la abogada fiscal es Maggie (Marisa Tomei), la ex de Hallery pero se baja del caso y acá es donde uno como espectador puede entrar a sospechar que algo raro hay. Haller se da cuenta de eso y los espectadores también así que empezamos a recordar nombres, acciones, fotos y a jugar un rato a los detectives porque resulta que… Bueno… le dejo el reto para que se deje atrapar. Yo ya la vi.

Puedo afirmar que esta película está lejos de ser una obra maestra con la misma seguridad con la que digo que está bien llevada por el director Brad Furman quién hace todo lo posible para no subestimar la inteligencia de nadie. Queda todo bien armadito con buena música, buena foto, buenas actuaciones y el punto más destacado que es el de la edición. En el Montaje de Jeff McEvoy es donde Culpable o Inocente encuentra la prolijidad justa para llevar todo desde la introducción al final. Una vez plasmado el desenlace, lo demás sobra y hasta tiene el riesgo de deslucir la película pero en definitiva, el director se sale con la suya que es entretener. Bienvenido.

CULPABLE O INOCENTE
The Lincoln Lawyer (USA, 2011)

Dirección: Brad Furman

Guión: John Romano (Basado en la novela de Michael Connelly)

Montaje: Jeff McEvoy

Fotografía: Lucas Ettlin

Música: Cliff Martinez

Reparto: Matthew McConaughey, Marisa Tomei, Ryan Phillippe, William H. Macy, Josh Lucas, John Leguizamo, Michael Peña, Bob Gunton, Frances Fisher y elenco.

GNOMEO Y JULIETA

Hola, tome algo.

Shakespeare clásico en amor de cerámica
Enseguida le cuento por qué tengo el agrado de escribir sobre esta delicia de película. Pero antes que nada me veo en la obligación de advertir que, incluso en su versión en inglés (británico), esta nueva versión del clásico de William Shakespeare, Romeo y Julieta no son los diálogos extraídos y recitados del libro, pero tampoco es uno de esos cuentitos de cuatro páginas por dos pesos que se compran en alguna estación del Sarmiento. Hay mucho más en Gnomeo y Julieta.

Varios desafíos se tomó el director de Shrek 2, Kelly Asbury. Empezando por la elección estética de sus personajes ya que la película está protagonizada por gnomos (o enanos) y otros adornos de jardín hechos de cerámica.

Al comienzo, uno de estos, se hace presente ante nosotros parado sobre un escenario con un telón bajo. No sé si es el tipo de dibujo o la forma de hablar, pero apenas se movió me dibujó una sonrisa inmediata. La carcajada vino cuando este pequeño anuncia que se va a representar una nueva versión de la obra de la que se hicieron un montón de versiones y que a partir de este momento él mismo leerá una extensa introducción.

Se abre el telón y para sorpresa nuestra, Kelly Asbury nos muestra dos casas pegadas como una suerte de dúplex con jardines al frente divididos entre sí por una cerca de madera. En la roja vive el Sr. Capuleto que por supuesto está enemistado con su vecina de al lado, la señora Montesco. Luego de un cruce de palabras en el que ambos discuten, entran cada uno a su casa y comienza la primera sorpresa. Usando una idea análoga a la de Toy Story (El niño se iba y los juguetes cobraban vida), el director aborda la obra con los enanos y los otros seres de cerámica que están en ambos jardines. Como si quisiera dejar una hendija a la esperanza de que los adultos, aún en un mundo en el que vivimos peleándonos, todavía tenemos un poquito de fantasía.
El ritmo de Gnomeo y Julieta tiene un timing perfecto porque, en lugar de complicarse con los diálogos y el drama, los guionistas Rob Sprackling y John R. Smith (junto con un equipo de cuatro escritores más) tomaron la historia original por secciones y se ocuparon de resolver cada una primero, para luego darle el hilo conductor que sigue siendo el mismo de siempre.

Yo sé lo que le preocupa.
El final ¿No?
No quiere arriesgarse a que esto sea una tragedia a lo Bambi y tener a los chicos llorando o pagándoles la terapia conductista durante años, ¿Verdad?

Pues debo decirle que esta es otra de las sorpresas/licencias que se tomaron los guionistas y el director. En un momento de la película, Gnomeo tendrá su propia fantasía y charla con la estatua de William Shakespeare en una plaza. No le voy a contar qué se dicen porque le quito el chiste, pero sí le digo que lleve tranquilo a los chicos.

Los muñecos de ambos jardines tienen, cada uno, un rol asignado correspondiente a la obra (Friar, por ejemplo es un Flamenco) y todo se va hilando con la excelente música de James Newton Howard; las canciones de Elton John y una brillante elección de iluminación de los personajes.

El reparto de voces originales es directamente un dream team, pero también lo es el doblaje en nuestro idioma que ofrece matices de voz excelentes.
Un párrafo aparte se lo lleva el diseño de sonido a cargo de Glenn Freemantle. Un talentoso que sutilmente subraya el tacto de los personajes con ese inconfundible sonido a cerámica que parece recordarnos, de tanto en tanto, que todo es una ilusión.

Realmente una película para disfrutar. Entretenida para los chicos; con una bajada de línea simple de decodificar sobre el amor y la reconciliación. Para los grandes que hayan visto o leído la historia clásica, cada minuto es un gag y un homenaje a la vez. Disculpe, me voy a verla de nuevo.     

GNOMEO Y JULIETA
Gnomeo & Juliet (USA, 2011)

Dirección: Kelly Asbury

Guión: Rob Sprackling, John R. Smith, Andy Riley, Kevin Cecil, Kelly Asbury y Steve Hamilton Shaw

Montaje: Catherine Apple

Música: Chris Bacon, James Newton Howard y Elton John        

Dirección de Arte: Karen deJong y Andrew Woodhouse

Diseño de Sonido: Glenn Freemantle

Reparto (Voces): James McAvoy, Emily Blunt, Ashley Jensen, Michael Caine, Matt Lucas,           Jim Cummings, Maggie Smith, Jason Statham, Ozzy Osbourne y elenco.

AMATEUR


¿Se acuerda que le había contado que en términos generales el BAFICI 2011 no me gustó, salvo por dos o tres joyitas? Bueno, acá se estrena una de ellas y realmente me pone contento. Aunque no vaya al circuito grande, pero trate de darse una vuelta por el Malba o el Cosmos.

Amateur y la linda historia del súper 8
En la era digital, es difícil explicar el concepto del súper 8. Si le muestro esa cámara a mi hijo de 8 años, es probable que piense que me compré un joystick re-cool. El punto de partida de Amateur es tan universal como nostálgico. Porque aún hoy en esta época, cualquiera que filma el cumpleaños de la nona con una cámara HD, va a lograr los mismos planos, las mismas fallas de iluminación y de sonido así como también la misma espontaneidad y credibilidad de los presentes en la fiesta.
Pero Diego Frenkel, que estaba filmando otra película cuando surgió la idea para esta, tomó todo el material casero filmado en súper 8 que pudo juntar y construyó un documental fresco, entretenido, por momentos hilarante y que, a lo mejor sin proponérselo al principio, representa un hermoso y valiosísimo documento que logra plasmar parte de la idiosincrasia de la clase media de una época que ya pasó.

Cuando empieza Amateur, la voz de Federico Figueroa, va lentamente encontrando humor en palabras y tonos que se van apareando con las imágenes de películas caseras, brillantemente elegidas, hasta que se logra amalgamar texto e imágenes en comedia pura manteniendo un equilibrio perfecto que nunca cruza la línea hacia la burla. Por eso los primeros 20 minutos son un espejo nostálgico entrañable en el que todos estamos reflejados. Luego, la película se centra en un singular personaje de un pueblo de Entre Ríos (Jorge Mario) que, además de ser odontólogo; coleccionar todo tipo de objetos; ser líder de un grupo de Boy Scouts y hacer campaña para preservar el ombú donde se filmó la escena final de El Camino del Gaucho (1952), es un cinéfilo incurable que hasta lleva anotada la cantidad de  películas que vio en un cuaderno (Si mal no recuerdo eran 13.956).
Los minutos corren hasta que conocemos el deseo de Jorge de volver a filmar un pequeño western que hizo en Súper 8 en los 60.

Más allá de que según en qué salas se estrene, el sonido puede resultar deficiente en algún pasaje, la dirección y edición de Diego Fenkel es correctísima y hasta la música de Gonzalo Córdoba se hace cómplice de todo. Un documental que disfruté de principio a fin y que dan ganas de encarar algún proyecto propio. Aunque trabajen mis tías y algún cuñado. Si se trata de disfrutar de lo que se hace, Amateur es un ejemplo precioso.

AMATEUR
(Argentina, 2011)

Dirección: Diego Frenkel

Guión: Diego Frenkel

Montaje: Diego Frenkel

Fotografía: Diego Polero

Música: Gonzalo Córdoba

Reparto: Documental Narrado por Federico Figueroa.  

AGUA PARA ELEFANTES

Hola. ¿Cómo va?

Había una vez un circo...que se cayó.
Qué lástima. Cuando corrían los primeros 15 minutos de Agua Para Elefantes estaba ante un producto genuino del Hollywood más puro con todas las características del cine de los grandes estudios. De hecho desde el comienzo, la fotografía, la música, el montaje y el diseño de arte entran por la puerta grande con un inconfundible aroma a película de Oscar, pero…todo eso se queda ahí. En la puerta nomás. Que quede claro, es una buena idea, una linda historia e incluso una buena introducción a la época en la que empezaron a formarse los sindicatos. Pero…

Después de Constantin (2005) y la remake de Soy Leyenda (2007), creo que el director de esta película (Francis Lawrence) entendió que el guión de su tercer largometraje daba para avanzar un paso más hacia tener otro tipo de chapa. Ignoro si pensó que su película se podría meter en la carrera por la estatuita pero por las dudas, arranca con una escena calcada del comienzo de Titanic. Jacob (Hal Holbrook) es un viejito que una noche de lluvia se queda en el estacionamiento de un Circo, negándose a volver al geriátrico a pesar de la insistencia de la gente de seguridad. Como llueve mucho y a nadie le gusta mojarse, uno de ellos lo lleva a su oficina en donde hay fotos de viejas y emblemáticas compañías circenses. El viejo Jacob toma una de estas fotos sepias y con ojos visiblemente emocionados (al igual que en la escena en la que la anciana del Titanic comienza a recordar) nos lleva a 1931 para relatarnos su historia.
A punto de recibirse de veterinario, el joven Jacob (Robert Pattison) pierde a sus padres en un accidente y encima el banco le remata la casa, situación poco ideal en plena época de la depresión.
Jacob se queda sin nada en 4 minutos de película y en su afán de moverse hacia una ciudad grande, se sube al furgón de un tren en marcha para enterarse, por parte de quienes casi lo muelen a trompadas por subirse de polizón, que acaba de entrar en el tren de un circo. Allí vamos conociendo a los pintorescos personajes que forman parte de la troupe y que en mayor o menor medida, adoptan a Jacob incorporándolo como uno más, incluido el dueño, August (interpretado por Christoph Waltz –Qué pedazo de actor, realmente-). Una linda y bien filmada toma secuencia nos lleva por los vagones del tren hacia la oficina del mandamás.
Sucede que August tiene un manejo despótico del asunto. Casi como si fuera un feudal en su propio terreno que de hecho define como “un reino único al que le resbalan las reglas y leyes de la gente común”. Un hombre que cambia de estado de ánimo de violento a muy violento y que regido por sus propias reglas dirime cuestiones de salarios impagos, arrojando a los trabajadores con el tren en plena marcha.
Bajo la promesa de mostrarle “un mundo que la mayoría de los tontos ni siquiera pueden soñar”, August contrata a Jacob como el veterinario oficial que en el ínterin, conocerá a Marlena (Reese Witherspoon), acróbata bellísima y esposa del dueño cuya presencia será el catalizador para que se dispare el conflicto entre ambos.

No es que la historia no esté bien contada, de hecho cuando está apunto de caerse, el ingreso de una elefanta como nuevo número le da un brillo nuevo. El problema es que el director parece necesitar demasiado tiempo para llegar a algunos hechos que marcan puntos de inflexión en la trama y por ello cae en escenas redundantes, como si hubiera que esperar a la siguiente función (filmada igual que la anterior) para que pase algo. Esto, además, va en desmedro del crecimiento de los personajes, que llegados a la mitad de la película quedan estancados hasta que el desenlace se hace demasiado previsible.
Es más, en un momento de la película empecé a preguntarme si fue una buena elección centrarse en la relación Jacob-Marlena-August en lugar de la propuesta inicial que amagó con ser una historia que podía tener una mirada nostálgica hacia un tipo de espectáculo que fue vital en la historia de cada país. El circo y su feria eran una ilusión que viajaba de pueblo en pueblo ofreciendo un contacto con la fantasía en épocas en las que vivir el día a día era realmente muy difícil.
Pero bueno, de última la decisión fue de Francis Lawrence.
Hay una escena en el momento del clímax que está peligrosamente cercana al ridículo total así que no la voy contabilizar para no restar puntos. Hoy estoy de buen humor así que vuelvo a ponderar la dirección de fotografía de Rodrigo Prieto (lejos de su brillante trabajo en Biutiful,2010); la música de James Newton Howard, que tiene la misma atmósfera que su trabajo para King Kong (2005) y la dirección de arte de David Crank que diría, es lo mas destacable de todo.
En cuanto a las actuaciones, la sobrevalorada Reese Witherspoon cumple hasta ahí; el limitadísimo Robert Pattison (el vampirito fachero de la saga crepúsculo) mucho no la ayuda y lo de Christoph Waltz es directamente otra cosa. Está en otro nivel.

Me dio la sensación de que Agua Para Elefantes estaba para más pero se conformó sólo con verse bien y termina siendo un producto que arranca con mucho glamour y luego se deteriora un poco. Lo mismo que le pasa hoy al circo. ¿Qué por qué se llama Agua para elefantes? No empiece, viejo. Quiero seguir de buen humor. En todo caso en un par de escenas la elefanta es muy maltratada por August. A pesar de ello, Jacob parece encontrar una suerte de sedativo mezclando agua con un par de botellas de whisky que ayuda a Rosie a lidiar con el dolor físico. Sin otro tipo de pistas, pareciera esta ser la razón para diferenciar el "agua" del título.  

AGUA PARA ELEFANTES.   
Water for Elephants (USA, 2011)

Dirección: Francis Lawrence

Guión: Richard LaGravenese (basado en el libro de Sara Gruen)

Montaje: Alan Edward Bell

Fotografía: Rodrigo Prieto

Música: James Newton Howard

Reparto: Christoph Waltz, Robert Pattison, Reese Witherspoon, Paul Schneider, Jim Norton, Mark Povinelli, Hal Holbrook y elenco.     

domingo, 1 de mayo de 2011

UN TREN A PAMPA BLANCA

Un tren y un documental de hermoso recorrido
Hola, ¿Cómo va?
De los seis documentales argentinos que se llevan estrenados en el año, Un tren a Pampa Blanca el mejor realizado mas allá de la temática.
Queda lejos Pampa Blanca. En Jujuy está. No sabía que había un lugar que se llama así en nuestro país. Tampoco sabía que el estado está totalmente ausente y que si hay algo parecido a la esperanza en ese lugar, es la llegada del Tren Alma. Un tren del Belgrano Cargas que sale hacia ese y otros pueblitos de la zona con un grupo de doctores y enfermeras voluntarias que llevan asistencia médica a gente que tiene esa y muchas más necesidades.
La elocuencia de cada historia que el director Fito Pochat pone en imágenes es tan desgarradora que no solo me sorprendió y me emocionó hasta las lágrimas; sino que además me generó mucha bronca e impotencia ante la pasividad con la que el gobierno de turno se maneja en estos lugares recónditos de Argentina. Pero estas son conclusiones que se sacan con sólo ver y escuchar. Nunca el documental tiene la intención explícita de bajar una línea. De hecho la Fundación Alma, hace muchos años que hace este camino para llevar salud, solidaridad y cariño a toda esa gente. El momento en el que aparece el testimonio de Filomena es tremendo y cuando no están los testimonios, están las hermosas imágenes del paisaje de la zona insertadas con el andar cansino y sin pausa del tren.

Un documental valioso y necesario, brillantemente filmado con una buena fotografía de Antonio Seijas y una excelente música de Sergio De La Puente. Vale la pena acercarse al cine para verlo.

UN TREN A PAMPA BLANCA
(ARGENTINA, 2011)

Dirección: Fito Pochat

Guión: Fito Pochat

Montaje: Lucas Scavino

Fotografía: Antonio Seijas y Lucio Bonelli

Música: Sergio De La Puente