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viernes, 20 de mayo de 2011

LE QUATTRO VOLTE


Buenas, sírvase algo.

Poseía y Riqueza visual para el rutinario ciclo de la vida
El filósofo y matemático griego Pitágoras De Samos (Pitágoras para los amigos), creía y tenía elaborada la teoría de trasmigración de las almas.  Sin entrar en los complejos vericuetos de la filosofía griega y para explicarlo con manzanas, el fundamento de esta creencia se basaba en que una vez muerto el cuerpo humano, lo que quedaba era el alma. La verdadera energía de la vida y que esta no sólo reencarnaba en algún ser vivo del cosmos sino que tenía el poder de decidir en cual encarnar. Luego Empédocles amplió este concepto de reencarnación a cualquier vegetal.

Estos conceptos sumados a la posibilidad de plasmar en imágenes el ciclo de la vida es lo que, a mi entender, inspiró a Michelangelo Frammartino para escribir y dirigir Le Quattro Volte. Una posibilidad de contar los estados la vida con un hilo conductor.

Las primeras imágenes de la película revelan el primer eslabón de la cadena. Hay gente trabajando en una parva para hacer carbón vegetal. Esto despide humo y hollín que merced al viento viaja hacia el centro del pueblito en donde hay una iglesia. En la puerta de la iglesia hay una señora que barre este hollín y lo guarda cuidadosamente ensobrado en hojas de revista.
En un pueblito de Italia, El Pastor (Guiseppe Fuda) arría sus cabras. Las lleva y las trae con una parsimonia que asusta. Una rutina que parece haberse llevado a cabo de la misma manera durante siglos y que sigue manteniéndose intacta. Pero el pastor está enfermo. Se ve venir el final de su vida pero sin renunciar a su destino.
Así irá hasta la iglesia de donde se llevará uno de esos sobres con tierra y hollín, el cual será vaciado en un vaso con agua y mezclado como para bebérselo antes de ir a dormir. Del polvo venimos y al polvo volvemos. No sin antes pasar por otros estados. A la muerte del viejo le sucede el nacimiento de otra cabra que a su vez tendrá su participación en este ciclo.
   
El director Michelangelo Frammartino juega con sus planos y con el tiempo. Hace literal el descanso en cada toma trazando un paralelo con el lugar en donde planteas la acción de la película. En este pueblo parece no haber existido jamás un reloj, una computadora, un celular o siquiera una radio. De hecho, la película no tiene un solo diálogo en los 88 minutos que dura. Nada. Y sin embargo la gente vive igual en su rutina cíclica. Todos los días son iguales y necesarios para contar esto que vemos porque sería imposible contar un ciclo si uno no se toma el tiempo para observarlo.

Ayuda mucho la fotografía de Andrea Locatelli y el montaje de Benni Atria y Maurizio Grillo. Dos hombres que parecieran haber visto todo sobre el concepto Tarkovskiano del montaje y sus ideas de atrapar un momento en el tiempo con la cámara y dejarlo respirar para que siga vivo.

Cuando todo vuelve a empezar, nos hemos dado cuenta que transitamos un camino al ritmo mismo del arte y de la vida. Que bien podría Le Quattro Volte, ser una pintura del impresionismo o un film neorrealista o una combinación de ambos. Para el caso, la visualidad no pasa por esperar cortes de plano sino por descubrir el diseño de arte que creo la naturaleza.

Yo le diría que se prepare para una propuesta distinta, reflexiva, poética y sobre todo jugada. No importa si es en un paraje de algún lugar del mundo o en la ciudad. La rutina está presente e indefectiblemente seremos parte tarde o temprano.

LE QUATTRO VOLTE
Le Quattro Volte (ITALIA, 2010)

Dirección: Michelangelo Frammatino

Guión: Michelangelo Frammatino

Montaje: Benni Atria y Maurizio Grillo

Fotografía: Andrea Locatelli

Música: Paolo Benvenuto

Reparto: Giuseppe Fuda, Bruno Timpano y Nazareno Timpano

sábado, 14 de mayo de 2011

WINNIE THE POOH

Disney es así. Hasta comenzada la década del 90, en su animación clásica podía meter un tremendo golpe bajo del que nunca sale ni se preocupa por salir (Bambi) o podía quedarse en una simpleza extrema que limita la obra a una determinada edad sin volar demasiado alto (Winnie the Pooh).Ya sé que estoy generalizando. Después lo charlamos película por película. Para el caso digo Disney en términos muy generales pero aceptables a priori.

Otra del osito de peluche y sus amigos
Hace muchos años ésta diferencia podía no ser un problema. Ni siquiera una cuestión de elección. Si era de Disney era para chicos y chau.
En este siglo Uini Pú, el osito de peluche, ya resulta un poco anacrónico. Yo diría que la picardía del Pato Lucas o la pedantería de Bugs Bunny (siendo de 6 décadas atrás) están mucho más en concordancia con los chicos de hoy, pero me choco con una realidad que a lo mejor escapa a mi posibilidad de analizar una película como esta. Puede ser. Y sé que es esperable que diga que la insistencia de una animación clásica tiene por resultado un producto amable con los chiquitos inocentes. Incluso despojada de conflictos difíciles de explicar (o decodificar).

¿Sabe qué pasa?
Que yo sigo disfrutando de los dibujitos de toda la vida. No pasa una semana en la que no mire con mi hijo de 7 años algo de mi época y algo de la suya. Así podemos pasar la tarde entera de un domingo de lluvia viendo desde Tom y Jerry o cualquier corto de Tex Avery a Bob Esponja o Hot Wheels. Una vez pusimos un DVD de Winnie the Pooh y casi pasó desapercibido.
En la privada de prensa de esta nueva entrega del osito, los que nos dedicamos a esto podíamos asistir con los chicos. Es una inteligente manera (por parte de las distribuidoras), de tener un termómetro a mano y a flor de piel de lo que genera una película animada, mas allá de lo que podamos analizar con nuestra óptica.
Había un par de chicos que lloriquearon durante toda la película. Otros se movían en la butaca incesantemente. Escuché risas de adultos (incluidas las mías).

Me molesté en observar esto para establecer mi punto. Tíldeme de sectario si quiere pero Uini Pú (Winnie the Pooh) es aburridísimo en cine. Es IN-SO-POR-TA-.BLE.
Por eso me niego a relatar nada que tenga que ver con el argumento. Siento que le voy a quitar una hora de posible entretenimiento.
YO.
Yo, eh? A los cuatro minutos de película me quería matar.
Pero esto no tiene que ver con una cuestión de falta de didáctica. No voy a ser tan necio de negar que valores como: trabajar en equipo para lograr algo; la amistad e incluso la fidelidad están presentes en esta película. Sucede que me planteo si esto justifica una salida de 100 mangos para toda la familia cuando la experiencia en cine está avanzando a pasos agigantados al punto de relegar este tipo de animación a una cuestión de archivo.
Es más, redoblo la apuesta. Una selección cuidada de cortos animados de Warner o de MGM es infinitamente superior.

Sabrá disculpar si no estoy de acuerdo con la mayoría. Si quiere le digo lo obvio:

“Que linda película para el público menudo” o “El entrañable osito se embarca en otra adorable aventura” o “ideal para nenes de 4 a 2 años”

Lo siento. No me sale. Será que cuando era chico vi en el cine Los Angeles la del bosque encantado sin que me pase nada y por eso elijo ser coherente con lo que siento. Este osito que se viste con la camiseta de una Barbie y siempre le queda chica jamás me provocó nada. Ni antes ni ahora.
¿No me cree? Espere que le pase lo que me pasó con mi hijo: “Pá, el canguro no vive en el bosque ¿cómo llegó ahí?”
Discovery Kids tiene personajes de habla básica, pero con un contenido muchísimo mas elaborado y un código mas acorde a esta época.

A lo mejor le estoy errando a la óptica; pero si su hijo se quiere ir a los 20 minutos, acuérdese de lo que le dije. Supongamos que nos encontramos en la parada del colectivo y usted me pregunta:
“Bueno, pero ¿para los chicos es buena?”
“No” Le voy a responder. Pero si la va a ver igual, al menos quédese hasta que terminan los títulos (si es que su hijo sigue despierto).

WINNE THE POOH
Winnie the Pooh (USA, 2011)

Dirección: Stephen J. Anderson y Don Hall

Guión: Cuentos de A.A. Milne

Montaje: Lisa Linder

Fotografía: Julio Macat

Música: Henry Jackman

Reparto (voces en ingles): Jim Cummings, John Cleese, Craig Ferguson, Tom Kenny, Bud Luckey, Jack Boulter, Travis Oates y Kristen Anderson-Lopez

VIENEN POR EL ORO, VIENEN POR TODO


Ya es una realidad de hace tiempo: el documental está ocupando una porción cada vez mas importante en nuestro país; aunque todavía resta mucho camino por andar para poder contar con un circuito mas serio que ponga este tipo de películas a mejor alcance de los espectadores (empezando por la deficiente difusión que tienen)

Valioso documental. Para no qudarse de brazos cruzados
Esta película de Pablo D’alo Abba y Cristián Harbaruk comienza desde el minuto 1 y con la narración de Julieta Díaz a meternos en una parte reciente de nuestra historia que tiene que ver con la lucha que el pueblo de Esquel llevó a cabo para evitar que la minera Meridian Gold se instalara en la zona para explotar el oro a cielo abierto. De ahí lo de Vienen Por el Oro, Vienen por Todo.

Quizás lo más difícil de un documental sea poder establecer una línea. No argumental (esto también tiene su dificultad); sino de pensamiento. Cuando esto se pierde, la fuerza de las imágenes se debilita y cualquier decisión de contenido se diluye. También es verdad que es un gran desafío decidir qué hacer con el material de archivo porque obliga a tener un gran poder de síntesis para no caer en redundancias que terminen aburriendo. En este aspecto, los directores y guionistas supieron aprovechar sus virtudes para realizar un documental muy dinámico que además tiene el agregado de que en sus 83 minutos de duración hay mucho de las dos campanas que no necesariamente significa neutralidad.
Lo bueno de esta película es que uno, sin saber nada de minería, puede sacar conclusiones concretas ya que todo está explicado con manzanas.
Las entrevistas actuales, aportan mucho de sensibilidad ante un tema que por distintos intereses de cada medio (sobre todo gráfico), no nos ha llegado en forma completa.

Argumentalmente podría decirse que casi todo lo que se ve, es el resumen de los hechos que parten desde la decisión política y arbitraria del entonces Gobernador de Chubut José Luis Lizurume (que otrora pagó un costo político lapidario), hasta el resultado de aquel plebiscito que con el 85% de los votos le dijo No, al proyecto minero.    

Pablo D’alo Abba y Cristián Harbaruk tuvieron el acierto de poner testimonios de aquellos que encabezaron la campaña de vecinos auto-convocados: un albañil que por necesidad estaba a favor, un guía de la compañía canadiense, una vecina de clase alta, un joyero que trabaja el oro y también la palabra del ex-gobernador. Pero además la película pone una señal de alerta sobre la existencia de otros 400 proyectos de explotación minera, decorada con algunos inserts animados que explican didácticamente las consecuencias ecológicas de este tipo de empresas y las tremendas ventajas que la ley de minería argentina tiene que, literalmente, termina pagándole a las empresas por llevarse nuestras riquezas.
Tremendo el pasaje que cuenta que hacer un anillo de oro equivale a 18 toneladas de desechos tóxicos.

Una buena dinámica de cámara, acompañada de una música original muy sugestiva y la compaginación, son otras virtudes que tiene Vienen Por El Oro, Vienen Por Todo.

Una obra necesaria y valiosa que abre los ojos y los oídos e invita, de acuerdo al nivel de compromiso que cada uno tenga, a sumarse a la causa para que no tratemos este como un tema menor. O, como mínimo, para que nos preocupemos por el futuro de las próximas generaciones.

VIENEN POR EL ORO, VIENEN POR TODO.
(ARGENTINA, 2011)

Dirección: Pablo D’alo Abba y Cristián Harbaruk

Guión: Pablo D’alo Abba, Cristián Harbaruk y Rocío Azuaya

Montaje: Pablo D’alo Abba y Alejandro Arias

Fotografía: Daniel Ortega

Música: Alejandro Terán, Martín Bosa, Juan Patricio Mendoza y Pablo D’alo Abba.

Animación: Váscolo

Reparto: Documental Narrado por Julieta Díaz

MUJERES AL PODER (Potiche)


Querido lector.
Acabo de iniciar un viaje en el tiempo a finales de la década del 70. Se me ocurrió que es la única manera de explicarle cómo ver esta película. Ahí me encontré con el cine de Claude Lelouch y sus comediejas. O mejor dicho, su forma de entender el humor en ese momento.
Es mas, si usted no está dispuesto a hacer ese viaje, difícilmente pueda encontrar algo de valor en esta película.
Depardieu y Denueve. Nada de nada
Porque Mujeres al Poder tiene la impronta de ese tipo de humor en todo sentido. Estética, diálogos, situaciones y varios etcéteras más.
Me refiero al género de comedia inocentona y naive que visto hoy resulta anacrónico. Si no fuera porque es un hecho, dudaría de que esto se filmara el año pasado. Más bien parece que se hizo en 1977 y se estrenó en 2011. En este sentido hay que darle la derecha a François Ozon porque él mismo se encarga de aclarar que siempre tuvo la intención de hacer con esta película lo que hizo. Entonces…

Entonces…

Déjeme aclarar las ideas…

Ahí va:

Según quién la vea, Mujeres al Poder es ridícula o es entrañable.

Ahí está. Yo sabía que si me tomaba un par de minutos llegaba a la conclusión. Sucede que dentro de lo que se cuenta en la película, los temas se van mezclando entre una reivindicación de la lucha de la mujer por ocupar el lugar que hoy tiene y la comedia de enredos. Veamos:

El final de la década del 70 tuvo un apogeo del movimiento de la liberación de la mujer. En este contexto, Suzanne (Catherine Denueve) representa todo aquello de lo que la mujer quería liberarse. El sometimiento, la resignación, la esclavitud y todo lo que implicaba el subyugo al poder masculino. Robert , su marido (Fabrice Luchini) se considera buen padre, buen proveedor (viven muy bien) y poderoso por ser el gerente de la fábrica de paraguas que manejaba su difunto suegro.
Ardía Paris en esa época en la que los gremios recobraban fuerzas y la batalla por mejores sueldos se libraba día a día. Robert odia todo lo que signifique socialismo o sea que no le viene nada bien que Maurice Babin (Gerard Depardieu) sea diputado socialista y promueva la huelga que los trabajadores están haciendo en la fábrica mientras hace campaña para que lo reelijan.
No es mi opinión. Es lo que muestra la película literalmente hablando.

Por eso resulta bastante confuso que dentro de este contexto se arme una comedia de enredos que no tienen nada que ver con el subtexto del guión y que peor aún, la cuestión se resuelva de una manera en la que la liberación de la mujer se lleve a cabo merced a que Suzanne debe hacerse cargo de la dirección de la empresa; no su capacidad de liderazgo o su inteligencia; sino a partir de un ataque de stress de su marido. Digamos: para ella los reclamos de los trabajadores son justos, porque se lo dice su hijo (que  parece salido de La Tribu Brady), la secretaria (amante) de su marido y el diputado Babin con quien tuvo una aventura pre matrimonial (entre otras tantas) de la que quedaron algunas secuelas –la escena de Depardieu y Denueve en la boite tiene tanto gusto como un pollo hervido-
De hecho hasta me pareció de dudoso gusto el crecimiento del personaje en semejante propuesta.
Para confundir un poco mas, François Ozon mete en su guión varias situaciones que están lejos de aportar demasiado más que una excusa para el gag obvio por lo cual vuelvo al principio. Yo no sé cuantas lecturas se podían hacer de una comedia de este tipo en la época de pleno apogeo de la música disco. Sí sé que el contexto en el que se planteaba todo, no era tan pretencioso.

Párrafo aparte para el vestuario de Pascaline Chavanne que, sin importarle nada de lo que el guión cuenta, tiene un estudio meticuloso de la moda de la época. Brilla por sí mismo al igual que la selección de temas que suenan.

A lo mejor estoy hilando muy fino para algo que no merece tanta observación, pero si este fuera un homenaje a la comedia liviana, Mujeres Al Poder tiene demasiada manteca.   

MUJERES AL PODER
Potiche (FRANCIA, 2010)

Dirección: François Ozon

Guión: François Ozon (basado en una obra de Jean-Pierre Grédy y Pierre Barillet)

Montaje: Laure Gardette

Fotografía: Yorick Le Saux

Música: Philippe Rombe

Vestuario: Pascaline Chavanne

Reparto: Catherine Renueve, Gerard Depardieu, Fabrice Luchini, Karin Virad, Judith Godrèche, Jérémie Reñiré, Sergi Lopez, Evelyne Dandry y elenco.


jueves, 5 de mayo de 2011

CULPABLE O INOCENTE



Una buena de abogados. Entretiene
Cuando terminé de ver esta película empecé a preguntarme cuando había sido la última vez que había visto una de investigación y juicios que esté bien hecha. Recordé también lo de moda que se habían puesto a principios de los 90. Teníamos diez, doce películas importantes por año y sólo un par lograban convertirse en “clásicos” de este subgénero. Si hasta en La Mirage, el video club donde trabajé muchos años, los socios llegaban al mostrador preguntando: “¿No tenés alguna de juicios y abogados y todo eso?”

Para mí quedó claro que las películas de juicio tuvieron su apogeo en parte de esa década y a juzgar (qué verbo apropiado para este comentario) por las características sociales que tuvo la misma, es de entender por qué hoy los miles de guiones que deben haber circulado por los estudios están juntando polvo en algún cajón o se usaron para el asado.
Sin embargo, cada tanto aparece otra vez el tema de los abogados y las cortes; aunque ya no como el eje central de la trama.
Que Matthew McConaughey siga filmando películas es entendible hoy porque al lado de los que están surgiendo en Hollywood es Marlon Brando y como siempre hace de yuppie-sabelotodo-globalizado, en alguno de todos los guiones que agarra el traje le va a quedar bien. Este es el caso. Y ojo que no me olvido de que este actor ha tenido la enorme e increíble suerte de estar rodeado (bastante más de una vez) con un reparto absolutamente lujoso.
Pero no es para esto que le escribo; sino para decirle que salí del cine habiendo visto una película muy entretenida, con personajes y situaciones creíbles y con una historia de esas que dan para prestar mucha atención y retener todo lo que se escucha y se ve al principio para luego ir resolviendo el caso junto con el protagonista.

Salteemos la introducción que sirve para que nos demos cuenta de qué, cómo y dónde trabaja el abogado Mick Haller (Matthew McConaughey) y vayamos al disparador de toda esta cuestión. Louis Roulet (Ryan Phillippe) es un joven de mucho dinero proveniente de una familia de mas dinero aún que se dedica a negocios inmobiliarios. Imposible que haya sido él quién golpeó hasta casi matar a una prostituta de bar.
Para limpiar el buen nombre de la familia, el hombre de confianza de la señora Windsor (Frances Fisher) contrata a Haller para que lo saque libre de acusaciones. Y Haller, que se las sabe todas pero no es el más prestigioso, toma el trabajo a cambio de mucho dinero. Al principio la abogada fiscal es Maggie (Marisa Tomei), la ex de Hallery pero se baja del caso y acá es donde uno como espectador puede entrar a sospechar que algo raro hay. Haller se da cuenta de eso y los espectadores también así que empezamos a recordar nombres, acciones, fotos y a jugar un rato a los detectives porque resulta que… Bueno… le dejo el reto para que se deje atrapar. Yo ya la vi.

Puedo afirmar que esta película está lejos de ser una obra maestra con la misma seguridad con la que digo que está bien llevada por el director Brad Furman quién hace todo lo posible para no subestimar la inteligencia de nadie. Queda todo bien armadito con buena música, buena foto, buenas actuaciones y el punto más destacado que es el de la edición. En el Montaje de Jeff McEvoy es donde Culpable o Inocente encuentra la prolijidad justa para llevar todo desde la introducción al final. Una vez plasmado el desenlace, lo demás sobra y hasta tiene el riesgo de deslucir la película pero en definitiva, el director se sale con la suya que es entretener. Bienvenido.

CULPABLE O INOCENTE
The Lincoln Lawyer (USA, 2011)

Dirección: Brad Furman

Guión: John Romano (Basado en la novela de Michael Connelly)

Montaje: Jeff McEvoy

Fotografía: Lucas Ettlin

Música: Cliff Martinez

Reparto: Matthew McConaughey, Marisa Tomei, Ryan Phillippe, William H. Macy, Josh Lucas, John Leguizamo, Michael Peña, Bob Gunton, Frances Fisher y elenco.

GNOMEO Y JULIETA

Hola, tome algo.

Shakespeare clásico en amor de cerámica
Enseguida le cuento por qué tengo el agrado de escribir sobre esta delicia de película. Pero antes que nada me veo en la obligación de advertir que, incluso en su versión en inglés (británico), esta nueva versión del clásico de William Shakespeare, Romeo y Julieta no son los diálogos extraídos y recitados del libro, pero tampoco es uno de esos cuentitos de cuatro páginas por dos pesos que se compran en alguna estación del Sarmiento. Hay mucho más en Gnomeo y Julieta.

Varios desafíos se tomó el director de Shrek 2, Kelly Asbury. Empezando por la elección estética de sus personajes ya que la película está protagonizada por gnomos (o enanos) y otros adornos de jardín hechos de cerámica.

Al comienzo, uno de estos, se hace presente ante nosotros parado sobre un escenario con un telón bajo. No sé si es el tipo de dibujo o la forma de hablar, pero apenas se movió me dibujó una sonrisa inmediata. La carcajada vino cuando este pequeño anuncia que se va a representar una nueva versión de la obra de la que se hicieron un montón de versiones y que a partir de este momento él mismo leerá una extensa introducción.

Se abre el telón y para sorpresa nuestra, Kelly Asbury nos muestra dos casas pegadas como una suerte de dúplex con jardines al frente divididos entre sí por una cerca de madera. En la roja vive el Sr. Capuleto que por supuesto está enemistado con su vecina de al lado, la señora Montesco. Luego de un cruce de palabras en el que ambos discuten, entran cada uno a su casa y comienza la primera sorpresa. Usando una idea análoga a la de Toy Story (El niño se iba y los juguetes cobraban vida), el director aborda la obra con los enanos y los otros seres de cerámica que están en ambos jardines. Como si quisiera dejar una hendija a la esperanza de que los adultos, aún en un mundo en el que vivimos peleándonos, todavía tenemos un poquito de fantasía.
El ritmo de Gnomeo y Julieta tiene un timing perfecto porque, en lugar de complicarse con los diálogos y el drama, los guionistas Rob Sprackling y John R. Smith (junto con un equipo de cuatro escritores más) tomaron la historia original por secciones y se ocuparon de resolver cada una primero, para luego darle el hilo conductor que sigue siendo el mismo de siempre.

Yo sé lo que le preocupa.
El final ¿No?
No quiere arriesgarse a que esto sea una tragedia a lo Bambi y tener a los chicos llorando o pagándoles la terapia conductista durante años, ¿Verdad?

Pues debo decirle que esta es otra de las sorpresas/licencias que se tomaron los guionistas y el director. En un momento de la película, Gnomeo tendrá su propia fantasía y charla con la estatua de William Shakespeare en una plaza. No le voy a contar qué se dicen porque le quito el chiste, pero sí le digo que lleve tranquilo a los chicos.

Los muñecos de ambos jardines tienen, cada uno, un rol asignado correspondiente a la obra (Friar, por ejemplo es un Flamenco) y todo se va hilando con la excelente música de James Newton Howard; las canciones de Elton John y una brillante elección de iluminación de los personajes.

El reparto de voces originales es directamente un dream team, pero también lo es el doblaje en nuestro idioma que ofrece matices de voz excelentes.
Un párrafo aparte se lo lleva el diseño de sonido a cargo de Glenn Freemantle. Un talentoso que sutilmente subraya el tacto de los personajes con ese inconfundible sonido a cerámica que parece recordarnos, de tanto en tanto, que todo es una ilusión.

Realmente una película para disfrutar. Entretenida para los chicos; con una bajada de línea simple de decodificar sobre el amor y la reconciliación. Para los grandes que hayan visto o leído la historia clásica, cada minuto es un gag y un homenaje a la vez. Disculpe, me voy a verla de nuevo.     

GNOMEO Y JULIETA
Gnomeo & Juliet (USA, 2011)

Dirección: Kelly Asbury

Guión: Rob Sprackling, John R. Smith, Andy Riley, Kevin Cecil, Kelly Asbury y Steve Hamilton Shaw

Montaje: Catherine Apple

Música: Chris Bacon, James Newton Howard y Elton John        

Dirección de Arte: Karen deJong y Andrew Woodhouse

Diseño de Sonido: Glenn Freemantle

Reparto (Voces): James McAvoy, Emily Blunt, Ashley Jensen, Michael Caine, Matt Lucas,           Jim Cummings, Maggie Smith, Jason Statham, Ozzy Osbourne y elenco.

AMATEUR


¿Se acuerda que le había contado que en términos generales el BAFICI 2011 no me gustó, salvo por dos o tres joyitas? Bueno, acá se estrena una de ellas y realmente me pone contento. Aunque no vaya al circuito grande, pero trate de darse una vuelta por el Malba o el Cosmos.

Amateur y la linda historia del súper 8
En la era digital, es difícil explicar el concepto del súper 8. Si le muestro esa cámara a mi hijo de 8 años, es probable que piense que me compré un joystick re-cool. El punto de partida de Amateur es tan universal como nostálgico. Porque aún hoy en esta época, cualquiera que filma el cumpleaños de la nona con una cámara HD, va a lograr los mismos planos, las mismas fallas de iluminación y de sonido así como también la misma espontaneidad y credibilidad de los presentes en la fiesta.
Pero Diego Frenkel, que estaba filmando otra película cuando surgió la idea para esta, tomó todo el material casero filmado en súper 8 que pudo juntar y construyó un documental fresco, entretenido, por momentos hilarante y que, a lo mejor sin proponérselo al principio, representa un hermoso y valiosísimo documento que logra plasmar parte de la idiosincrasia de la clase media de una época que ya pasó.

Cuando empieza Amateur, la voz de Federico Figueroa, va lentamente encontrando humor en palabras y tonos que se van apareando con las imágenes de películas caseras, brillantemente elegidas, hasta que se logra amalgamar texto e imágenes en comedia pura manteniendo un equilibrio perfecto que nunca cruza la línea hacia la burla. Por eso los primeros 20 minutos son un espejo nostálgico entrañable en el que todos estamos reflejados. Luego, la película se centra en un singular personaje de un pueblo de Entre Ríos (Jorge Mario) que, además de ser odontólogo; coleccionar todo tipo de objetos; ser líder de un grupo de Boy Scouts y hacer campaña para preservar el ombú donde se filmó la escena final de El Camino del Gaucho (1952), es un cinéfilo incurable que hasta lleva anotada la cantidad de  películas que vio en un cuaderno (Si mal no recuerdo eran 13.956).
Los minutos corren hasta que conocemos el deseo de Jorge de volver a filmar un pequeño western que hizo en Súper 8 en los 60.

Más allá de que según en qué salas se estrene, el sonido puede resultar deficiente en algún pasaje, la dirección y edición de Diego Fenkel es correctísima y hasta la música de Gonzalo Córdoba se hace cómplice de todo. Un documental que disfruté de principio a fin y que dan ganas de encarar algún proyecto propio. Aunque trabajen mis tías y algún cuñado. Si se trata de disfrutar de lo que se hace, Amateur es un ejemplo precioso.

AMATEUR
(Argentina, 2011)

Dirección: Diego Frenkel

Guión: Diego Frenkel

Montaje: Diego Frenkel

Fotografía: Diego Polero

Música: Gonzalo Córdoba

Reparto: Documental Narrado por Federico Figueroa.  

AGUA PARA ELEFANTES

Hola. ¿Cómo va?

Había una vez un circo...que se cayó.
Qué lástima. Cuando corrían los primeros 15 minutos de Agua Para Elefantes estaba ante un producto genuino del Hollywood más puro con todas las características del cine de los grandes estudios. De hecho desde el comienzo, la fotografía, la música, el montaje y el diseño de arte entran por la puerta grande con un inconfundible aroma a película de Oscar, pero…todo eso se queda ahí. En la puerta nomás. Que quede claro, es una buena idea, una linda historia e incluso una buena introducción a la época en la que empezaron a formarse los sindicatos. Pero…

Después de Constantin (2005) y la remake de Soy Leyenda (2007), creo que el director de esta película (Francis Lawrence) entendió que el guión de su tercer largometraje daba para avanzar un paso más hacia tener otro tipo de chapa. Ignoro si pensó que su película se podría meter en la carrera por la estatuita pero por las dudas, arranca con una escena calcada del comienzo de Titanic. Jacob (Hal Holbrook) es un viejito que una noche de lluvia se queda en el estacionamiento de un Circo, negándose a volver al geriátrico a pesar de la insistencia de la gente de seguridad. Como llueve mucho y a nadie le gusta mojarse, uno de ellos lo lleva a su oficina en donde hay fotos de viejas y emblemáticas compañías circenses. El viejo Jacob toma una de estas fotos sepias y con ojos visiblemente emocionados (al igual que en la escena en la que la anciana del Titanic comienza a recordar) nos lleva a 1931 para relatarnos su historia.
A punto de recibirse de veterinario, el joven Jacob (Robert Pattison) pierde a sus padres en un accidente y encima el banco le remata la casa, situación poco ideal en plena época de la depresión.
Jacob se queda sin nada en 4 minutos de película y en su afán de moverse hacia una ciudad grande, se sube al furgón de un tren en marcha para enterarse, por parte de quienes casi lo muelen a trompadas por subirse de polizón, que acaba de entrar en el tren de un circo. Allí vamos conociendo a los pintorescos personajes que forman parte de la troupe y que en mayor o menor medida, adoptan a Jacob incorporándolo como uno más, incluido el dueño, August (interpretado por Christoph Waltz –Qué pedazo de actor, realmente-). Una linda y bien filmada toma secuencia nos lleva por los vagones del tren hacia la oficina del mandamás.
Sucede que August tiene un manejo despótico del asunto. Casi como si fuera un feudal en su propio terreno que de hecho define como “un reino único al que le resbalan las reglas y leyes de la gente común”. Un hombre que cambia de estado de ánimo de violento a muy violento y que regido por sus propias reglas dirime cuestiones de salarios impagos, arrojando a los trabajadores con el tren en plena marcha.
Bajo la promesa de mostrarle “un mundo que la mayoría de los tontos ni siquiera pueden soñar”, August contrata a Jacob como el veterinario oficial que en el ínterin, conocerá a Marlena (Reese Witherspoon), acróbata bellísima y esposa del dueño cuya presencia será el catalizador para que se dispare el conflicto entre ambos.

No es que la historia no esté bien contada, de hecho cuando está apunto de caerse, el ingreso de una elefanta como nuevo número le da un brillo nuevo. El problema es que el director parece necesitar demasiado tiempo para llegar a algunos hechos que marcan puntos de inflexión en la trama y por ello cae en escenas redundantes, como si hubiera que esperar a la siguiente función (filmada igual que la anterior) para que pase algo. Esto, además, va en desmedro del crecimiento de los personajes, que llegados a la mitad de la película quedan estancados hasta que el desenlace se hace demasiado previsible.
Es más, en un momento de la película empecé a preguntarme si fue una buena elección centrarse en la relación Jacob-Marlena-August en lugar de la propuesta inicial que amagó con ser una historia que podía tener una mirada nostálgica hacia un tipo de espectáculo que fue vital en la historia de cada país. El circo y su feria eran una ilusión que viajaba de pueblo en pueblo ofreciendo un contacto con la fantasía en épocas en las que vivir el día a día era realmente muy difícil.
Pero bueno, de última la decisión fue de Francis Lawrence.
Hay una escena en el momento del clímax que está peligrosamente cercana al ridículo total así que no la voy contabilizar para no restar puntos. Hoy estoy de buen humor así que vuelvo a ponderar la dirección de fotografía de Rodrigo Prieto (lejos de su brillante trabajo en Biutiful,2010); la música de James Newton Howard, que tiene la misma atmósfera que su trabajo para King Kong (2005) y la dirección de arte de David Crank que diría, es lo mas destacable de todo.
En cuanto a las actuaciones, la sobrevalorada Reese Witherspoon cumple hasta ahí; el limitadísimo Robert Pattison (el vampirito fachero de la saga crepúsculo) mucho no la ayuda y lo de Christoph Waltz es directamente otra cosa. Está en otro nivel.

Me dio la sensación de que Agua Para Elefantes estaba para más pero se conformó sólo con verse bien y termina siendo un producto que arranca con mucho glamour y luego se deteriora un poco. Lo mismo que le pasa hoy al circo. ¿Qué por qué se llama Agua para elefantes? No empiece, viejo. Quiero seguir de buen humor. En todo caso en un par de escenas la elefanta es muy maltratada por August. A pesar de ello, Jacob parece encontrar una suerte de sedativo mezclando agua con un par de botellas de whisky que ayuda a Rosie a lidiar con el dolor físico. Sin otro tipo de pistas, pareciera esta ser la razón para diferenciar el "agua" del título.  

AGUA PARA ELEFANTES.   
Water for Elephants (USA, 2011)

Dirección: Francis Lawrence

Guión: Richard LaGravenese (basado en el libro de Sara Gruen)

Montaje: Alan Edward Bell

Fotografía: Rodrigo Prieto

Música: James Newton Howard

Reparto: Christoph Waltz, Robert Pattison, Reese Witherspoon, Paul Schneider, Jim Norton, Mark Povinelli, Hal Holbrook y elenco.     

domingo, 1 de mayo de 2011

UN TREN A PAMPA BLANCA

Un tren y un documental de hermoso recorrido
Hola, ¿Cómo va?
De los seis documentales argentinos que se llevan estrenados en el año, Un tren a Pampa Blanca el mejor realizado mas allá de la temática.
Queda lejos Pampa Blanca. En Jujuy está. No sabía que había un lugar que se llama así en nuestro país. Tampoco sabía que el estado está totalmente ausente y que si hay algo parecido a la esperanza en ese lugar, es la llegada del Tren Alma. Un tren del Belgrano Cargas que sale hacia ese y otros pueblitos de la zona con un grupo de doctores y enfermeras voluntarias que llevan asistencia médica a gente que tiene esa y muchas más necesidades.
La elocuencia de cada historia que el director Fito Pochat pone en imágenes es tan desgarradora que no solo me sorprendió y me emocionó hasta las lágrimas; sino que además me generó mucha bronca e impotencia ante la pasividad con la que el gobierno de turno se maneja en estos lugares recónditos de Argentina. Pero estas son conclusiones que se sacan con sólo ver y escuchar. Nunca el documental tiene la intención explícita de bajar una línea. De hecho la Fundación Alma, hace muchos años que hace este camino para llevar salud, solidaridad y cariño a toda esa gente. El momento en el que aparece el testimonio de Filomena es tremendo y cuando no están los testimonios, están las hermosas imágenes del paisaje de la zona insertadas con el andar cansino y sin pausa del tren.

Un documental valioso y necesario, brillantemente filmado con una buena fotografía de Antonio Seijas y una excelente música de Sergio De La Puente. Vale la pena acercarse al cine para verlo.

UN TREN A PAMPA BLANCA
(ARGENTINA, 2011)

Dirección: Fito Pochat

Guión: Fito Pochat

Montaje: Lucas Scavino

Fotografía: Antonio Seijas y Lucio Bonelli

Música: Sergio De La Puente

jueves, 28 de abril de 2011

MIS TARDES CON MARGUERITTE

No hay nada que hacerle, cuando una historia esta bien contada, pero además tiene el poder de transmitir, emocionar y por qué no, enseñar; a uno no le queda mas que rendirse a los pies del talento.

Depardieu y Casadesus. Talento puro al servico del arte
Me pregunto a veces, ¿Cómo algo chiquito puede ser tan grande o cómo algo sencillo puede apuntar tan bien a nuestras complejidades? Este tipo de películas parecen surgir cada tanto para demostrar cuan simple es hacer cine cuando se tienen una historia y solidez narrativa para contarla. Ya tuvimos un ejemplo hermoso este año con el estreno de Un Feriado Particular de Gianni Di Gregorio

El film Mis tardes con Margueritte es eso. Es hacer simple lo que puede ser complicado y en esto tiene mucho que ver el director Jean Becker, veterano contador de historias y que en este caso también es el guionista a partir de un libro que, por supuesto, intentaré conseguir para disfrutarlo también.

Germain (Gerard Depardieu) es un hombre tosco, casi analfabeto y nada relacionado con las artes. Y está a propósito mostrado así. Inserto en la sociedad, pero en el lugar intelectual mas primitivo. Para él la vida es una constante rutina entre Anette (Sophie Guillemin) su novia con la que no avanza, su trabajo de albañil, y su huerto al costado de la casa en la que vive con su madre Stéphanie (Mélanie Bernier), cuya relación está estancada en el tiempo con algunos recuerdos de cómo padeció su niñez y el presente en el que ve marchitar su corazón (en tanto, capacidad de sentir) inevitablemente.
En este contexto (y en un banco de plaza) conoce a Margueritte (Gisèle Casadesus), una anciana que va del geriátrico a la plaza y que un buen día comienza una relación a través de la lectura en voz alta con la que Germaine establece una conexión. Un descubrimiento maravilloso en todo ese mundo escrito que ella le va revelando. Y así, él va dirigiendo y aplicando cada cosa que incorpora como si fuera una esponja que absorbe palabras, historias y amor. Por eso brillan escenas como en la que él imagina La Peste de Albert Camus mientras la escucha en boca de Margueritte.

Vi una relación que, inteligentemente, manejada por Jean Becker da cátedra cómo hacer crecer los personajes de una historia.
De hecho, somos testigos de la forma en que el mundo y la perspectiva de Germain van cambiando a favor de descartar aquello de su vida que ya no le aporta como antes. 

Esta amistad (este film) es posible, real y creíble gracias al talento de Gerard Depardieu
y Gisèle Casadesus, que en cada expresión le dan vida a sus personajes, y gracias al director y su elección de planos cortos con referencia que nos pone en el lugar de testigos de cómo estas personas se van vinculando.
La música de Laurent Voulzy (¿Se acuerda de Rockollection?), le brinda a la película una constante sensación de dulzura sin caer en recursos obvios y el resto de los rubros cumplen con creces.

Mis tardes con Margueritte son esos momentos de cada día aprovechados al máximo, esos que quisiera tener para atesorarlos para siempre y poder transmitirlos tal cual los recibí. Geramine va descubriendo desde su simpleza, que el mundo de las palabras no tiene fronteras y sólo atravesando el camino de la lectura, va a poder elegir y tomar decisiones; porque el verdadero poder lo da el conocimiento.

Quizás sea la hora de volver a abrir las páginas de algunos libros con la misma avidez de conocimiento que cada uno tuvo y quedó ahí latente y cuando deje de hacerlo, será el tiempo de volver a ver ésta película para recordarlo. Un film entrañable, de valores cinematográficos genuinos. Pequeña e inolvidable.

MIS TARDES CON MARGUERITTE
La tête en friche (FRANCIA, 2010)

Dirección: Jean Becker

Guión: Jean Becker y Jean-Loup Dabadie (basados en el libro del mismo nombre de Marie-Sabine Roger)

Montaje: Jaques Witta

Fotografía: Arthur Cloquet

Música: Laurent Voulzy

Reparto: Gerard Depardieu, Sophie Guillemin, Mélanie Bernier, Gisèle Casadesus, Maurane, Patrick Bouchitey,   Jean-François Stévenin, François-Xavier Demaison y elenco.

SCREAM 4

Hola. 
Me preguntaba como iba a hacer Wes Craven para reinventar esta saga. Porque, en función del género, ya la segunda parte no era necesaria aunque ésta tenía alguna vuelta que por razones de guión no entraron en la primera. Ahora, ¿Cuatro películas de Scream?...
Fíjese que sin embargo, Scream 4 tiene un gran “sin embargo”.

Nueva década, nuevas reglas, viejo reparto.
En el siglo XXI el género del terror se pudo reinventar y se sostuvo gracias a cuatro pilares fundamentalmente: La mirada dirigida hacia oriente que metió fantasmas muy reales en guiones por lo general muy sólidos; el horror pornográfico de la saga del Juego del Miedo y Hostel; una revisión a través de remakes de viejos clásicos como Halloween, Pesadilla, Museo de Cera, etc y la vigencia de algunos maestros vigentes como Romero y Carpenter que de vez en cuando hacen algo. En este grupito entraría Wes Craven (un par de escalones más abajo, claro).
El problema es que cuando la fórmula se repite tanto, difícilmente se pueda contar con la esperanza de una dosis de originalidad que traiga algo de frescura.

En este sentido, Scream 4 tiene una a favor y una en contra. Vamos con la que tiene a favor. Hay en la propuesta de Craven un cine dentro del cine para revisar con mucho ingenio, mucho conocimiento del género y sobre todo mucha ironía y humor, casi toda la historia del cine de terror de Psicosis para esta parte. Es como ver un diccionario de definiciones del género a través de lo que dicen y hacen los personajes.
La que tiene en contra, es que por hacer esto muy bien, Wes Craven se olvidó de la película que estaba filmando y por eso Scream 4 es todo, menos una película de terror.

Todo vuelve a suceder en Woodsboro. Con el agregado de una suerte de “auto-bombo” que consiste en que Hollywood, llevó al cine los crímenes que ocurrieron allí (o sea en Scream 1), en una saga que se llama “Stab” (puñalada en inglés) con lo cual Craven se parodia a sí mismo.
En la secuencia inicial, hay dos amagues de comienzo casi calcados que a los efectos de aplicar el lenguaje común a Craven los vamos a llamar “teasers”. Ambos sirven tanto de introducción como de declaración de principios sobre los gustos personales del director y con esta premisa se suceden chistes internos como por ejemplo que una de las “Stab” está dirigida por un tal Robert Rodríguez).
Es como si los personajes de Scream 4 fueran cómplices del director para parodiar todas las fórmulas y convenciones que ellos mismos han creado y van enumerando. Pero cuando finalmente entramos en la trama, tenemos que en el pueblito de Woodsboro se cumple otro aniversario de la masacre ocurrida en la primera entrega de la saga. Los jóvenes del pueblito, conociendo los hechos, arman como un segundo Halloween en esa fecha que, este año, coincide con el retorno de Sydney Prescott (Neve Campbell ¿Subió de peso?) a presentar su libro en el que logra exorcizar todo lo que le pasó. Qué mejor momento con esta visita tristemente célebre, para que los asesinatos vuelvan a comenzar con el copycat de turno que en definitiva, es la única intriga que queda por revelar al espectador o sea, quién de todos está bajo la famosa máscara. Como ve, esto no es nuevo porque del lado de los buenos sigue la pareja (en la película y en la vida real) del sheriff Dewey (David Arquette) y la reportera Gale (Courteney Cox). Todo en familia ¿Vio?   

No quiero resultar confuso en mi apreciación. Yo disfruté mucho de ver Scream 4; pero conociendo al director, podría haberme anticipado un poco más y aquí voy a lo que decía al principio. Es tan buena su propia parodia y tan completo el diccionario básico del cine de terror, que Wes Craven omite dirigir esta película para el lado del género que él mismo adora filmar. Toda posibilidad de suspenso, tensión, miedo o lo que fuere, está opacada por aplicar a rajatabla todo lo que sus personajes anticipan ergo, Scream 4 es muy buena, pero no es de terror.  

SCREAM 4
Scream 4 (USA, 2011)

Dirección: Wes Craven

Guión: Kevin Williamson

Montaje: Peter McNulty

Fotografía: Peter Deming

Música: Marco Beltrami

Reparto: Lucy Hale, Roger Jackson (La voz), Shenae Grimes, Dane Farwell, Anna Paquin, Kristen Bell, Aimee Teegarden, Neve Campbell, Alison Brie, David Arquette, Courteney Cox y elenco.

THOR

¿Cómo le va? Tome asiento. 
Entre los empleados de aquel video club de Barrio Norte en Coronel Díaz y Beruti en el que trabajaba, hablábamos de cine. Y por necesidad de establecer una diferencia que, aplicada al oficio de recomendar películas, nos permitiera explicar con manzanas lo que todavía no sabíamos si era una moda o una tendencia, inventamos en aquel entonces por 1990/91, un término que nos resultara cómodo. Así nació, para nosotros, el género (o sub-género mejor dicho) de Comic Movie.
Dioses y mortales en una Comic Movie bien contada
Claro, en menos de 6 meses, habíamos recibido la Batman de Tim Burton, la horrorosa versión de Capitán América –una de las peores películas que quién escribe ha visto-; el piloto de 90 minutos de la serie The Flash; Darkman de Sam Raimi y el Dick Tracy de Warren Beatty entre otras. Si bien el cine había abordado muchas veces a los superhéroes de historieta, para mí quedó claro que la década del 90 marcó el comienzo de lo que luego sería una suerte de industria aparte con mega proyectos dedicados exclusivamente a la adaptación del comic a la pantalla grande.

Hoy yo tengo el término Cómic Movie como un referente para poder clasificar y diferenciar este tipo de películas del cine de aventuras por una razón fundamental:
Es el único tipo de películas que arranca desde una plataforma en la que hay muchas cosas que ya están prácticamente resueltas, a saber: 

La dirección de arte y story board; el guión (por lo menos en lo que atañe a la construcción de los personajes, sus antecedentes y sus conflictos); el vestuario (cómo mínimo el de los personajes principales); la escenografía (en casi todos los casos) y por qué no, el casting (viendo la historieta es mas fácil buscar perfiles ¿no?) 

O sea, el género Comic Movie arranca con una enorme cantidad de ventajas y es por estas razones que yo como espectador le exijo a estas versiones cinematográficas, mucho más que en cualquier otro caso de adaptación. Si no lo hiciera, me quedaría en mi casa leyendo las historietas. Perdón la introducción pero la necesitaba para hablar de la película.

Thor era el último gran personaje de Marvel que faltaba adaptar. Es verdad que está un escalón más abajo en creatividad porque este personaje y sus conflictos, están basados y tomados literalmente de toda la mitología vikinga.
El primer acierto de Thor, fue darle la dirección al irlandés Kenneth Branagh quién contó con J. Michael Straczynski y Mark Protosevich, los guionistas de El Sustituto y La Celda respectivamente, que es como tener una dupla con mucho oficio para construir una historia sólida y con una visión estética muy imaginativa (también respectivamente).
Estos tres hombres hicieron una de las mejores versiones cinematográficas basadas en historieta de esta década que como guinda del postre tiene una buena fotografía, una poderosa banda de sonido de Patrick Doyle y una riqueza visual muy bien contrastada entre Asgard (la ciudad de los dioses vikingos) y los sucesos en La Tierra. En todo caso, la elección de los actores puede entrar en el terreno de lo discutible, pero la dirección y la compaginación es tan buena que hasta en eso ayudan lo suficiente.

Sería ingenuo, intentar comparar la historia real de los dioses vikingos con esta película, recordemos que eso está tomado solamente como la base.
En La Tierra, Jane (Natalie Portman), Eric (Stellan Skarsgård) y Darcy (Kat Dennings) están preocupados investigando algunos fenómenos celestiales que están volviéndose cada vez más turbulentos. Y razón no les falta, imagínese que va manejando en el desierto y se aparece un remolino en el cielo del que, encima, cae un tipo que Ud se lleva por delante con la camioneta. 
 Suecede que un tiempo antes (flashback), más arriba la cosa no pinta bien porque Asgard, la morada de Odín (Anthony Hopkins), dios de dioses se ve amenazada por traiciones ocultas, a pesar de ser un día festivo en el que supuestamente se coronará a Thor (Chris Hemsworth) como el nuevo dios celestial, mientras que su hermano Loki (Tom Hiddleston) respeta; pero tiene cara de no gustarle ni un poquito.
La soberbia y la altanería de Thor desencadenarán la Ira de Odín quien lo destierra a nuestro planeta hasta que aprenda a ser humilde (Mire a dónde vino a parar para aprender).

La trama tiene conflictos más complejos aún pero es justamente lo que es más disfrutable y muy bien manejado por Kenneth Branagh que ya incursionó en dramas y tragedias de estas proporciones con sus versiones de Henry V y Hamlet. 
Junto con los rubros que mencioné antes, es imposible no entretenerse con estas casi dos horas de espectáculo visual que seguramente será uno de los hits del año y que ya anuncia una secuela. ¿No me cree? Quédese en los títulos hasta final y después me cuenta.

THOR
Thor (USA, 2011)

Dirección: Kenneth Branagh

Guión: J. Michael Straczynski y Mark Protosevich (basados en el cómic creado por Stan Lee, Larry Liebre, Jack Kirby)

Montaje: Paul Rubell

Fotografía: Haris Zambarloukos

Musica: Patrick Doyle

Reparto: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Natalie Portman, Stellan Skarsgård, Kat Dennings, René Russo y elenco

viernes, 25 de marzo de 2011

AMOR SIN LIMITES (Ondine)

Amor Sin Límites. Fórmula para arruinar una fábula.
Hacía un tiempo que había oído hablar de esta película de 2009 y me preguntaba por qué no se estrenaba en Argentina. Una vez terminada y prendidas las luces de la sala acabé por preguntarme todo lo contrario.

Mi investigación posterior me llevó a buscar en google la palabra “Selkie”, presente en todo el film. Efectivamente la mitología escocesa y nórdica en general dice que una selkie es una suerte de ninfa del mar que tiene el poder de convertirse en humana sacándose la piel y que baraja un par de opciones una vez que esto sucede. Una es que el hombre ante el cual se aparece, se enamore y esconda su piel para evitar que ella se vaya para siempre. Otra es que ella misma vuelva a ponérsela y desaparecer de su vida tan repentinamente como llegó. Sinceramente, una linda fábula para el género romántico.

Lástima que Neil Jordan haya elegido la forma perfecta para destruirla, insertándola en un guión digno del monumento al mamarracho.

Syracuse (Colin Farrell) anda en la mala. Es un pescador escocés en la peor zona de Escocia. Digo es pescador Escocés porque alguien lo disfrazó con un enterito, un suéter, campera, botas de goma, una gorra y de vez en cuando toma alguna pinta de Guiness, por lo demás parece que a Colin mucho no le gusta estar en el set de filmación, como si no viera la hora de regresar a la mansión de California.
En fin, una mañana levanta la red en su barquito y oh sorpresa doble. Saca algunos peces que no obstante haber salido hace segundos del agua, ninguno se mueve. Evidentemente en Escocia nadan ya muertos para no dar trabajo a nadie si caen en alguna red.
Otra que tampoco se mueve es una hermosa mujer que también quedó atrapada y que vaya a saber cuanto tiempo anduvo nadando con sus ex - compañeros. El mira, observa. Pone cara de “¿Habré jugado al Quini esta semana o no?” y la ayuda a  revivir. Muy muerta no estaba tampoco porque los labios los tiene mas rosa que La Pantera o sea que el mito de las frías aguas del norte se terminó y la neblina no era otra cosa que el vapor de esas aguas termales.

Total que la chica en cuestión, que se llama Ondine, le cuenta un poco de la leyenda de las selkies y Syracuse termina creyéndole e invitándola a su casa. Es linda chica y no da para que ande en tarlipes para todos lados. Algo hay que hacer. Syracuse se va al pueblo a ver a su hija a la noche y como no tiene ni Caperucita Roja ni El Principito, no tiene mejor idea que contarle la leyenda que escuchó a boca de pez. La nena parece inválida pero no es. O sea, está en silla de ruedas pero después la vemos caminando por ahí ¿me comprende?. Sigo. 
Le gustó tanto la historia, que se va a la casa del padre a comprobar si el cuento es verdad y para trabar una rápida amistad con Ondine al punto de convencerlo al padre que la leyenda es verdad. Para demostrarlo, Ondine se sube al barco para acompañar a Syracuse y se pone a cantar una canción que produce el milagro total: el pescador saca tal cantidad de peces que uno diría que había una convención de cardúmenes. Es eso u Ondine tiene la frecuencia mental de Aquamán para atraerlos a todos.
Se miran. Me parece que se van a enamorar; pero antes, el pescador va y le compra pilchas a Ondine. Algo tiene que haber a cambio de tanta pesca no? No vaya a ser que use la guita de venta de peces para pasar gastos de alimentación a la ex-mujer o algo así. No es poético.  

Ahora es el turno de Neil Jordan que para mezclar un poco mas el guión con la leyenda, saca de la galera un ruso, malo, muy malo que quiere llevarse a Ondine. Y como es el único factor sorpresa de la película, hay que hacer creer que el también es un selkie o sea una foca macho que va a la costa a buscar a su hembra perdida. Y debe ser foca nomás el tipo; porque su dicción frente a la cámara no está muy lejos de los sonidos que el animal emite.
Ya tenemos dos focas deambulando por el pueblito de Escocia. Un aro con fuego y ponemos el circo completo.
Mientras tanto, Syracuse sigue creyéndose todo lo que la hija le dice. Es el candidato ideal para reanimar la venta de buzones. Lástima no tenerlo acá para sacarle aunque sea el precio de la entrada. Por otro lado, la pesca va bien así que lo que diga la nena es secundario aunque sea la única que se da cuenta del ruso que se pasea por todo el pueblo con cara de pocos amigos. 
¿Y cómo resuelve Neil Jordan todo esto? Tirando el libro de dónde sacó la leyenda y negando en UN diálogo todo lo que contó hasta ese momento total, las espectadoras van a verlo a Farrell en primer plano, qué guión ni ocho cuartos. 
Vea, hace poco leí un volumen de “La bendita Manía de Contar” De Gabriel García Márquez. Una trascripción literal de un taller de guión que el escritor hizo en Cuba. Justo el libro que debería haber leído el director y guionista de esta película. Por cierto, la banda de sonido es realmente buena.

AMOR SIN LIMITES
Ondine (IRLANDA/USA, 2009)

Dirección: Neil Jordan

Guión: Neil Jordan

Montaje: Tony Lawson

Fotografía: Christopher Doyle

Música: Kjartan Sveinsson (Excelente)
       
Reparto: Colin Farrell, Alicja Bachleda, Dervla Kirwan, Alison Barry, Marion O’Dwyer y elenco.